La teleasistencia domiciliaria en la atención a personas mayores, enfermos y discapacitados es una modalidad que permite enriquecer la atención a estas personas. Por supuesto, la teleasistencia no puede suplir en atención médica presencial, ni a la atención geriátrica domiciliaria o a discapacitados. Pero es un magnífico complemento a estas para un mayor bienestar de los usuarios y de sus familias. 

En la actual situación de crisis sanitaria por el Covid-19 estos sistemas son aún más necesarios, ya que suponen en la práctica un menor riesgo para la persona atendida. Algo que consigue al evitar o reducir desplazamientos y que mejoran su calidad asistencial. 

Teleasistencia domiciliaria: las opciones más usuales y efectivas

Videovigilancia como medio de teleasistencia a mayores, niños, enfermos y discapacitados

Un servicio de videovigilancia para el cuidado de personas a domicilio proporciona tranquilidad a la familia y seguridad al usuario. En realidad, es un sistema muy sencillo que pone al servicio de la teleasistencia domiciliaria la tecnología audiovisual y la asistencia en remoto. Es fácil de implementar porque no requiere obras y su coste es pequeño. 

¿En qué consiste? En la instalación en el domicilio de la persona que se desea atender de este modo de una serie de cámaras de videovigilancia. Estas permiten al familiar de la persona atendida ver que se encuentra bien y que no hay problema alguno o si existe un problema y tomar medidas para que se solucione. Esto se puede comprobar de manera sencilla desde un teléfono móvil, tablet u ordenador con conexión a internet, con la privacidad de los datos que su familiar requiere y desde cualquier lugar del mundo, esté a pocas calles o a miles de kilómetros. 

Atención especializada a personas con Coronavirus

Este tipo de teleasistencia domiciliaria es muy útil para diversos casos. Por ejemplo para los mayores que viven solos y para enfermos, discapacitados y niños que deben pasar tiempo solos en casa. Así el familiar puede comprobar qué hacen y que no están realizando tareas que los pongan en peligro, cómo se encuentran o ver qué tipo de atención recibe del cuidador, por ejemplo.

Alarmas para teleasistencia

Dentro de la teleasistencia domiciliaria, existen métodos de asistencia activa. Son las conocidas alarmas que se utilizan, sobre todo, en atención geriátrica. Estas acostumbran a tener forma de pulsera o medalla. Si el usuario necesita ayuda lo pulsa y esta se conecta en remoto con un servicio telefónico que le pregunta qué ha pasado o, si no responde, puede enviar al domicilio una ambulancia para comprobar que todo está bien.

Es un tipo de teleasistencia que solo se debe activar cuando la persona se ve en riesgo. Por ejemplo si una persona mayor se ha caído y no puede volver a levantarse por sí misma. 

Atención médica o de profesional sanitario por videoconferencia

La telemedicina para ancianos es un tipo de atención geriátrica en remoto que va a ir creciendo en el futuro. La actual situación de pandemia mundial ya ha supuesto que su implantación crezca. Por supuesto, esto no implica que no se deba recibir atención médica presencial cuando sea preciso, pero evita desplazamientos innecesarios en muchos casos.

Esta opción hasta ahora era poco usual en España y estaba más implantada en países con grandes distancias entre la población y los centros médicos y hospitales, como en Australia. Sin embargo, va ganando peso y supone una ventaja para las personas mayores, discapacitados y enfermos. Tanto si viven solos  o en familia, como si cuentan con ayuda a domicilio o los cuidados de una persona interna para el cuidado de mayores y enfermos.

Conoce las ventajas de la teleasistencia domiciliaria en personas mayores Este tipo de atención médica en remoto también se puede extender a otros profesionales de la salud. Por ejemplo, desde el inicio de la pandemia están ganando presencia las sesiones de ayuda psicológica por videoconferencia en sustitución de las presenciales, para evitar desplazamientos. Y por el aumento de las consultas relacionadas con depresión, miedos y otros problemas de salud mental que esta crisis sanitaria ha avivado.

La domótica como sistema de teleasistencia domiciliaria

Actualmente las nuevas tecnologías permiten la utilización de sistemas domóticos como sistemas de teleasistencia domiciliaria. Un ejemplo es la ya mencionada videovigilancia para teleasistencia. Pero no es el único. Existen dispositivos de fácil instalación que alertan de riesgos o peligros determinados. Pueden estar conectados al dispositivo móvil de un familiar o del propio usuario para recibir una alerta en la situación de peligro.

¿Algunos de estos dispositivos? Por ejemplo, detectores de humo, fugas de gas o detectores de ventanas abiertas, entre otros. 

Asistencia a Domicilio

Atención telefónica como complemento a la asistencia domiciliaria presencial

Dentro de la teleasistencia domiciliaria existen sistemas de atención telefónica que complementan la asistencia domiciliaria presencial, aunque en ningún caso pueden sustituirla. En esta modalidad de teleasistencia se pacta un horario de llamadas que pueden tener diferentes finalidades. Por ejemplo, recordar a una persona mayor que es la hora de su medicación, recordarle que debe acudir a una cita médica presencial al día siguiente, preguntarle cómo le ha ido el día o qué ha comido como seguimiento de su estilo de vida orientado al control de su salud. 

La teleasistencia domiciliaria ha venido para quedarse y mejorar la calidad asistencial de personas mayores, niños, enfermos y discapacitados. En unión con una adecuada atención y cuidados a domicilio, mejoran la calidad de vida y seguridad de la persona atendida, así como la tranquilidad de sus familiares y seres queridos vivan cerca o lejos de ellos. Valora cómo puede beneficiar a los tuyos. 

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